Apps móviles o Webs adaptadas.

La necesidad de que un negocio una app o simplemente una web adaptada depende, esta claro, de la actividad y los tipos de clientes que se quieren conseguir o mantener.

La mayoría de las veces la respuesta es directa, pero algunas veces nos podríamos plantear el tener o no una app.

Vamos a suponer el caso de una frutería común de un barrio, un negocio que realmente el tener o no una web o una app no le va a aumentar sus ventas, o si?

Analizando la frutería, nadie, al menos que yo conozca, va a comprar fruta por internet. El producto es perecedero, y los clientes prefieren comprobar el género antes de adquirirlo. No se las fruterías que frecuentas tu, pero algunas de las que yo voy te dan a probar alguna pieza con el objeto de dirigir sus ventas a un producto que acaban de adquirir.

Analizando el flujo de trabajo de una frutería podría ser algo como esto:

  • Ir al mercado, muy temprano, y comprar el nuevo género
  • En la frutería, ordenar los estantes con los productos, sacar de la nevera los que se tuvieran y colocarlos
  • Poner los precios, diseñando un plan de ventas para los productos estrella del día
  • Abrir la tienda y esperar a los clientes, a la vez que seguramente siga ordenando y preparando sus productos.
  • Habrá, supongo, un tiempo de espera de clientes.
  • Llegarán clientes y se irá vendiendo, siguiendo el plan definido del día.
  • Al final del día, recojera y descartara los productos que no haya vendido y no se puedan meter en la nevera. Productos ya caducados.
  • Cierre

Yo no tengo una frutería, pero supongo que el trabajo debería ser algo asi, básicamente por que no soy de los que creen en cuentos de hadas que convierten por la noche las pipas en melones.

Podría parecer que una simple web es suficiente. Imaginad una web, tipo WordPress o drupal, con sus productos del día, para que la gente lo vea y vayan a comprarlo. Pero hay algo que falla aquí. Para acceder a la web hay que buscarla, el cliente ya ha decidido ir a comprar y está comparando antes de salir de casa. Con una app, le puede enviar notificaciones periódicas de algunos de los productos que se haya llevado antes, o que el mismo cliente puede haber pre-configurado como alerta. Ehhhh!!!, Pues le envío un correo!!!!. Ojo, el correo puede ser descartado y muchos clientes puede que no tengan correo, pero si, un correo podría servir…

Sigamos analizado. Poner una URL o buscar una frutería puede no ser una tarea sencilla para ciertos perfiles de usuarios, por ejemplo, la gente mayor. Una persona de más de 70 años puede que no haya usado un ordenador en su vida, y cuando le preguntan que es internet, ellos responden… Guguel!!!. Se aprenden el uso de aplicaciones a base de repetir, por que son de una generación distinta, y lo único que les importa es que le manden una foto de su nieto y ver el tiempo de la semana. Pues bien, este tipo de usuarios de móviles es un usuario potencial de una frutería de barrio. Acceder a la web no, pero darle al icono de la Fresita (ya me he inventado hasta el icono) y ver las fotos de las sandías, además del precio, eso si sabe hacerlo. Incluso si le llegan las notificaciones estará atento. Ehhhh!!!!, Pero le puedo poner un enlace a mi web en el móvil…., Pues si, puedes.

Bueno, nuestro frutero es una persona difícil. Una app tiene más mantenimiento, y lo sabe. Hay que actualizar, hacer compatible con distintas versiones de Android, iOS y quizá Windows phone. No lo ve claro, más bien lo ve caro. Fijaros que una app no tiene que ser cara, todo depende de los servicios que ofrezcas. Una app que sólo tiene listados de productos diarios con precios y notificaciones no es costosa, y el beneficio puede ser alto. El frutero podría promocionarla con un cartel en la puerta, descárgate nuestra app!!, O que él mismo se la instale a los clientes, estoy seguro que al poco esos clientes volverían si el producto lo merece, llamados por las notificaciones, los precios o el color de los tomates.

Oh, nuestro frutero por fin se ha decidido a contratarnos la construcción de su app, y que sorpresa, la idea ha gustado. María, vecina de la calle de atrás, acude a comprar sus manzanas cuando las ve frescas. Y como nuestro frutero está en plan de expansión, nos ha solicitado una actualización para que Rosa pueda hacer comentarios de las judías y Mario le pida la noche antes que le busque unos buenos plátanos.

No sé, esta podría ser la historia de un negocio que un día decidió que ya era hora de entrar en el siglo XXI.

Saludos a todos, y a comer mucha fruta!!!!!. 😛

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